Tenme paciencia. Habrá días en los que no podré reír ni ser elocuente, tardes en las que simplemente voy a querer salir a caminar en silencio y perderme, noches en las que preferiré observar las luces de la ciudad acompañado de un cigarro. Tenme paciencia. Quizás llegue a ser insoportable, indiferente o me aísle, pero no será por ti. Es un mecanismo de defensa automático que se desarrolló en mí hace tiempo cuándo alguien me fragmentó. Sólo tenme paciencia y quiéreme.